Urbanismo 'open data' para Barcelona | Alex Claramunt

Urbanismo 'open data' para Barcelona | Alex Claramunt

Publicat el dijous, 1 de maig del 2014, a El Mundo

El estudio de arquitectura 300.000 km/s ha creado dos mapas interactivos de la capital catalanaPublicado el jueves, 1 de mayo del 2014, en El Mundo

El estudio de arquitectura 300.000 km/s ha creado dos mapas interactivos de la capital catalana

Miles de puntitos negros sobre un fondo blanco en el que se dibujan las calles de Barcelona. Reflejan el movimiento, la densidad, la vida nocturna, los desplazamientos en taxi o trasporte público. Esto y mucho más es AtNight, el primer proyecto de los arquitectos Pablo Martínez y Mar Santamaria. Comenzó como un prototipo y un ejercicio de reivindicación y los llevó a ganar la primera edición del reto internacional de periodismo de datos InnovaData en 2013. Estos dos arquitectos restauradores del estudio 300.000 km/s se dedican, en colaboración con la empresa InQBarna, a crear herramientas de visualización de datos, algo «relativamente nuevo dentro de la arquitectura«, en palabras de Pablo Martínez.

«Con AtNight hemos querido reivindicar que hacen falta herramientas para los profesionales que nos ayuden a conocer mejor la ciudad y, por tanto, a diseñarla mejor«, explica Pablo. Su compañera, Mar Santamaria, expone un crudo panorama: «los urbanistas y los arquitectos sólo tenemos un plano topográfico con las corvas de nivel y las cotas de los edificios, la información de la parcela y una calificación urbanística». Muchas veces, además, los datos son inexactos, o incluso erróneos. «Hemos encontrado cosas como que en Barcelona hay edificios de 99 pisos«, explica Mar. En conclusión de Pablo, «el catastro, que mide la propiedad inmueble, está patas arriba». Ésta es la razón que impulsó a estos dos jóvenes arquitectos a desarrollar AtNight y su más reciente proyecto, Big Time BCN.

«AtNight quiere hacer una topografía nocturna de Barcelona, una situación límite en la que el urbanismo no se ha adentrado aún porque tenemos un filtro muy diurno», cuenta Pablo. «Hasta que no tengamos una buena imagen de cómo es la ciudad de noche y no comprendamos visualmente en qué consiste -añade-, no podremos tomar decisiones, evaluar y juzgar si una intervención es correcta«. En este sentido, explica que la herramienta les ha permitido descubrir que «hay calles que no se usan de noche y que estamos iluminando con la misma luz que otras con mucha actividad». AtNight y su sucesora aspiran a convertirse en apoyos indispensables para profesionales de todo tipo. «Diseñadores, arquitectos, historiadores, todo el mundo que trabaje con la ciudad puede usarla como herramienta de consulta», explica Mar.

Los dos arquitectos trabajan con una suma de big data, open data y social data que les permite ofrecer una visión completa de Barcelona. Admiten ser los primeros sorprendidos de que la ciudad pueda representarse a partir de datos numéricos. «Venimos de perspectivas muy canónicas, y ver que existen herramientas innovadoras que enriquecen metodologías de análisis en el campo de la arquitectura y el turismo fue una de las primeras sorpresas», dice Mar. Su nuevo proyecto, Big Time BCN, sigue la estela de AtNight y se adentra en lo histórico. «Necesitábamos una capa en el mapa que nos permitiese saber cuál es el patrimonio, los referentes históricos de la memoria colectiva de Barcelona», explica Pablo. «Es importante hacer evidente -añade Mar- que no sólo hay grandes edificios como el Palau de la Música o la Universitat, sino que muchas otras partes de la ciudad también están protegidas, por ejemplo en el Eixample«.

Pablo Martínez y Mar Santamaria creen firmemente que las administraciones públicas deben implicarse en este tipo de proyectos. «Que el conocimiento de cómo funciona el espacio público estuviese en manos de un ente privado sería una involución total», sentencia Pablo. En su opinión, «las administraciones tendrían que reconocer que se han quedado oxidadas». Barcelona no es aún una smart city, opinan. Aunque se asocia el desarrollo de las ciudades inteligentes a estrategias de arriba hacia abajo, ellos apuestan por potenciar lo contrario. «Proyectos como el nuestro quieren invertir las cosas. De abajo hacia arriba también se puede ser inteligente», defiende Mar. Su compañero concluye: «Seremos una ciudad inteligente cuando tengamos ciudadanos inteligentes que puedan evaluar, juzgar y trabajar con la ciudad a partir de la información que ésta genera«.

Miles de puntitos negros sobre un fondo blanco en el que se dibujan las calles de Barcelona. Reflejan el movimiento, la densidad, la vida nocturna, los desplazamientos en taxi o trasporte público. Esto y mucho más es AtNight, el primer proyecto de los arquitectos Pablo Martínez y Mar Santamaria. Comenzó como un prototipo y un ejercicio de reivindicación y los llevó a ganar la primera edición del reto internacional de periodismo de datos InnovaData en 2013. Estos dos arquitectos restauradores del estudio 300.000 km/s se dedican, en colaboración con la empresa InQBarna, a crear herramientas de visualización de datos, algo «relativamente nuevo dentro de la arquitectura«, en palabras de Pablo Martínez.

«Con AtNight hemos querido reivindicar que hacen falta herramientas para los profesionales que nos ayuden a conocer mejor la ciudad y, por tanto, a diseñarla mejor«, explica Pablo. Su compañera, Mar Santamaria, expone un crudo panorama: «los urbanistas y los arquitectos sólo tenemos un plano topográfico con las corvas de nivel y las cotas de los edificios, la información de la parcela y una calificación urbanística». Muchas veces, además, los datos son inexactos, o incluso erróneos. «Hemos encontrado cosas como que en Barcelona hay edificios de 99 pisos«, explica Mar. En conclusión de Pablo, «el catastro, que mide la propiedad inmueble, está patas arriba». Ésta es la razón que impulsó a estos dos jóvenes arquitectos a desarrollar AtNight y su más reciente proyecto, Big Time BCN.

«AtNight quiere hacer una topografía nocturna de Barcelona, una situación límite en la que el urbanismo no se ha adentrado aún porque tenemos un filtro muy diurno», cuenta Pablo. «Hasta que no tengamos una buena imagen de cómo es la ciudad de noche y no comprendamos visualmente en qué consiste -añade-, no podremos tomar decisiones, evaluar y juzgar si una intervención es correcta«. En este sentido, explica que la herramienta les ha permitido descubrir que «hay calles que no se usan de noche y que estamos iluminando con la misma luz que otras con mucha actividad». AtNight y su sucesora aspiran a convertirse en apoyos indispensables para profesionales de todo tipo. «Diseñadores, arquitectos, historiadores, todo el mundo que trabaje con la ciudad puede usarla como herramienta de consulta», explica Mar.

Los dos arquitectos trabajan con una suma de big data, open data y social data que les permite ofrecer una visión completa de Barcelona. Admiten ser los primeros sorprendidos de que la ciudad pueda representarse a partir de datos numéricos. «Venimos de perspectivas muy canónicas, y ver que existen herramientas innovadoras que enriquecen metodologías de análisis en el campo de la arquitectura y el turismo fue una de las primeras sorpresas», dice Mar. Su nuevo proyecto, Big Time BCN, sigue la estela de AtNight y se adentra en lo histórico. «Necesitábamos una capa en el mapa que nos permitiese saber cuál es el patrimonio, los referentes históricos de la memoria colectiva de Barcelona», explica Pablo. «Es importante hacer evidente -añade Mar- que no sólo hay grandes edificios como el Palau de la Música o la Universitat, sino que muchas otras partes de la ciudad también están protegidas, por ejemplo en el Eixample«.

Pablo Martínez y Mar Santamaria creen firmemente que las administraciones públicas deben implicarse en este tipo de proyectos. «Que el conocimiento de cómo funciona el espacio público estuviese en manos de un ente privado sería una involución total», sentencia Pablo. En su opinión, «las administraciones tendrían que reconocer que se han quedado oxidadas». Barcelona no es aún una smart city, opinan. Aunque se asocia el desarrollo de las ciudades inteligentes a estrategias de arriba hacia abajo, ellos apuestan por potenciar lo contrario. «Proyectos como el nuestro quieren invertir las cosas. De abajo hacia arriba también se puede ser inteligente», defiende Mar. Su compañero concluye: «Seremos una ciudad inteligente cuando tengamos ciudadanos inteligentes que puedan evaluar, juzgar y trabajar con la ciudad a partir de la información que ésta genera«.