La investigación hace ciudad | Llàtzer Moix

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Caixa Research institute | TAC Arquitectes (AxA)

Publicado en La Vanguardia el 25 de abril de 2026 | Foto: Eduard Gascón

Este edificio de TAC Arquitectes, despacho encabezado por Eduard Gascón, tiene distintas virtudes. La principal quizás sea la manera en que coloniza y ordena con criterios urbanos su solar, hasta ahora dominado por la lógica infraestructural de las rondas. Pero no es menos apreciable el modo en que se adapta a su parcela en pendiente, mediante seis volúmenes separados por patios, pero unidos por una espina dorsal. Ni tampoco la transparencia y esbeltez de todos ellos, unificados en fachada por su elegante retícula de madera.

Estamos hablando del Caixa Research Institute, dependiente de la Fundación La Caixa, situado en la ronda de Dalt frente a Cosmo Caixa, cuya primera fase entra en servicio ya, y que se prevé completar en otoño, sumando una superficie total de 23.000 metros construidos.

El portafolio de TAC Arquitectes, en el que abundan los bloques de viviendas, también los proyectos para equipamientos públicos o corporativos, se distingue por unos edificios sobrios y rectilíneos, entre los que destaca su reforma integral de la torre de oficinas en Diagonal 682, con singular fachada de cerramientos de vidrio inclinados.

El desafío que supone la sede de Caixa Research, un instituto dedicado a la investigación inmunológica, con capacidad para más de medio millar de profesionales, es superior. Empezando por su solar, donde se encuentran Collserola y la trama urbana, y también por el tratamiento y segmentación de su considerable volumen. En este sentido, una modificación del PGM, que comportó permutas, ha resultado decisiva para que el edificio satisfaga, a la vez, sus responsabilidades ciudadanas y reordene la masa verde.

El acceso se realiza por el pabellón de cota más baja, ante el que se extiende un generoso espacio enfrentado a Cosmo Caixa. Nada más entrar en dicho pabellón, sorprende en su vestíbulo una escalera de caracol de notable dimensión y un gran lucernario circular, que contrastan con las líneas rectas del conjunto, sin más complementos que unos muros de hormigón ejecutados con esmero, el mostrador de recepción, una escultura de Richard Serra y un manzano silvestre, árbol de varias simbologías, entre ellas las del conocimiento y la ciencia.

La retícula de madera en fachada, un “brise-soleil” de ritmo rectangular que le da carácter y aporta calidez y escala al edificio, se repite en todos los volúmenes, que no superan las tres plantas sobre rasante, y se alternan con espacio a la intemperie, formando este campus dedicado a la investigación científica. Entre ellos destaca el ágora central, un área de relación bajo una gran pérgola rematada con campo de placas fotovoltaicas. El conjunto edificado, que integra la calle Manuel Ramón, es hermético, debido a los requerimientos de los laboratorios. Pero cuenta, además de las fotovoltaicas, con doscientas sondas geotérmicas, lo que le permite generar más de un 30% de la energía que consume, recurriendo a las renovables para el resto. En resumen, un buen edificio, tanto para sus usuarios como para el resto de barceloneses.

Resum de la privadesa

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