Entrevista a Juan Herreros

Entrevista a Juan Herreros

«La globalización volvió invisibles soluciones básicas»

Publicado el sábado, 5 de julio del 2014 en el ABC«La globalización volvió invisibles soluciones básicas»

Publicado el sábado, 5 de julio del 2014 en el ABC

La quimica se nota desde la calle y se mantiene hasta que se recorre el nuevo estudio recién estrenado en un piso alto de un edificio del gran Zuazo, su maestro, su ídolo. Un jardín inesperado humaniza el acceso e introduce en un gran espacio inundado por la luz y dividido en isletas donde 20 arquitectos trabajn concentrados en sus mesas. Juan Herreros nos explica que lo mejor es que, pese a las apariencias, todos están al tanto de todo.

PAsamos entonces al sanctasanctórum de este ámbito: una terraza que domina esa especie de campus de Harvard que es el Canal de Isabell II y desde la que divisamos lo que desde fueras no se ve: las antiguas viviendas y talleres para empleados del Canal, una joya del siglo XX que se está derrumbando, pero que mantiene sus estructuras. El arquitecto lo reconoce: le tiene ganas.

Profesor en la ETSAM de Madrid y en la Columbia University de Nueva York, en 1984 fundó el estudio Ábalos & Herreros, y en 2006, ya en solitario, Juan Herreros Arquitectos. Desde el mes de mayo, nuestro protagonista cuenta con nuevo estudio (Herreros Arquitectos SL) y nueva fórmula.

«La transformación de nuestro estudio – anuncia – es sobre todo de nuestra filosofía de trabajo, en la que involucraremos a otros socios o partners, como Jens Richter (Kassel, 1977), que será el primero. La idea es reclutar a gente con talento y formar equipos de trabajo. Jens y yo ejercéremos una dirección que les permita operar con bastante autonomía. Se trata de dar unas directrices muy difusas, que ellos interpretan. Es una definitiva el «dialogue architectures», lema que llevamos a la Bienal de Venecia en 2012.»

¿Qué proyectos son los que les tienen ahora ocupados?

Tenemos cuatro grandes proyectos sobre la mesa y siempre hay un par más pequeños que hacen de aglutinador y de laboratorio de ideas, como el espacio para una galería de arte recién inaugurada en Bilbao frente al Guggenheim.

Centrémonos en los grandes.

En Oslo, están a punto de arrancar las obras de la nueva sede del Museo Munch, que desplazará el centro cultural de la ciudad a un barrio sobre el fiorfo. Por su parte, en Bogotá, a su futuro centro de congresos le hemos suprimido los auditorios, dándole una enorme flexibilidad a sus espacios. Ambos trabajos nos permiten introducir estrategias novedosas. Por ejemplo, el inmueble de Bogotá tendrá climatización natural, sin un solo aparato de aire acondicionado, mientras que en Oslo, tendremos que resolver problemas de agresión térmica. Eso lleva a recurrir a métodos de construcción locales más lógicas, sin gastos energéticos, pero con mucha investigación detrás. Por último, debo mencionar los bloques de viviendas en Marsella y Casablanca.

Se ha referido a la «sostenibilidad» que tanto se esgrime ahora en arquitectura

Nos gusta más la idea de «sensibilidad medioambiental», pues abre nuevos códigos estéticos que teníamos aparcados en favor de la utilización de más recursos técnicos. La realidad nos obliga a mirar alrededor, pues es ahí donde encontramos los recursos necesarios. En el caso de Oslo, por ejemplo, pueden ser el mismo fiordo y una montaña que protege de los cientos.

¿Cómo se tienen en cuenta las necesidades de la gente?

El proceso de globalización suposo una forma de homogeneización, el predominio de una cultura dominante. Ahora, en estudios como el nuestro o más pequeños practicamos una lectura más delicada y sensible de las condiciones de cada sitio para hacer visible cosas que se habían vuelto transparentes incluso para los que las vivían. Esto es lo que te da la experiencia de viajar. Nos gustaría hacer el museo más noruego para Munch, que ellos lo hicieran propio de inmediato. Lo suyo sería que casi no contaran con nosotros ni para la inauguración.

Participó en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2012. ¿Como le va la de este año?

En la edición anterior, fuimos invitados por David Chipperfield para exponer nuestro concepto de trabajo en equipo. Este año, participaremos en los pabellos, participamos en los pabellones de Marruecos, por las viviendas de Casablanca, y en el de EEUU. Y hemos participado también en la Fundación Peggy Guggenheim sobre el posible y necesario encuentro entre el ámbito inmobiliario y la arquitectura de autor.

¿Bajará la arquitectura a la tierra?

A corto plazo, cuando se pase el debate sobre si los arquitectos se han portado o no como dioses. Es cierto que las nuevas generaciones lo tienen más claro y son capaces de leer el contexto cultural y económico de una forma menos prejuiciosa.

 

Foto portada: El diario ABC

La quimica se nota desde la calle y se mantiene hasta que se recorre el nuevo estudio recién estrenado en un piso alto de un edificio del gran Zuazo, su maestro, su ídolo. Un jardín inesperado humaniza el acceso e introduce en un gran espacio inundado por la luz y dividido en isletas donde 20 arquitectos trabajn concentrados en sus mesas. Juan Herreros nos explica que lo mejor es que, pese a las apariencias, todos están al tanto de todo.

PAsamos entonces al sanctasanctórum de este ámbito: una terraza que domina esa especie de campus de Harvard que es el Canal de Isabell II y desde la que divisamos lo que desde fueras no se ve: las antiguas viviendas y talleres para empleados del Canal, una joya del siglo XX que se está derrumbando, pero que mantiene sus estructuras. El arquitecto lo reconoce: le tiene ganas.

Profesor en la ETSAM de Madrid y en la Columbia University de Nueva York, en 1984 fundó el estudio Ábalos & Herreros, y en 2006, ya en solitario, Juan Herreros Arquitectos. Desde el mes de mayo, nuestro protagonista cuenta con nuevo estudio (Herreros Arquitectos SL) y nueva fórmula.

«La transformación de nuestro estudio – anuncia – es sobre todo de nuestra filosofía de trabajo, en la que involucraremos a otros socios o partners, como Jens Richter (Kassel, 1977), que será el primero. La idea es reclutar a gente con talento y formar equipos de trabajo. Jens y yo ejercéremos una dirección que les permita operar con bastante autonomía. Se trata de dar unas directrices muy difusas, que ellos interpretan. Es una definitiva el «dialogue architectures», lema que llevamos a la Bienal de Venecia en 2012.»

¿Qué proyectos son los que les tienen ahora ocupados?

Tenemos cuatro grandes proyectos sobre la mesa y siempre hay un par más pequeños que hacen de aglutinador y de laboratorio de ideas, como el espacio para una galería de arte recién inaugurada en Bilbao frente al Guggenheim.

Centrémonos en los grandes.

En Oslo, están a punto de arrancar las obras de la nueva sede del Museo Munch, que desplazará el centro cultural de la ciudad a un barrio sobre el fiorfo. Por su parte, en Bogotá, a su futuro centro de congresos le hemos suprimido los auditorios, dándole una enorme flexibilidad a sus espacios. Ambos trabajos nos permiten introducir estrategias novedosas. Por ejemplo, el inmueble de Bogotá tendrá climatización natural, sin un solo aparato de aire acondicionado, mientras que en Oslo, tendremos que resolver problemas de agresión térmica. Eso lleva a recurrir a métodos de construcción locales más lógicas, sin gastos energéticos, pero con mucha investigación detrás. Por último, debo mencionar los bloques de viviendas en Marsella y Casablanca.

Se ha referido a la «sostenibilidad» que tanto se esgrime ahora en arquitectura

Nos gusta más la idea de «sensibilidad medioambiental», pues abre nuevos códigos estéticos que teníamos aparcados en favor de la utilización de más recursos técnicos. La realidad nos obliga a mirar alrededor, pues es ahí donde encontramos los recursos necesarios. En el caso de Oslo, por ejemplo, pueden ser el mismo fiordo y una montaña que protege de los cientos.

¿Cómo se tienen en cuenta las necesidades de la gente?

El proceso de globalización suposo una forma de homogeneización, el predominio de una cultura dominante. Ahora, en estudios como el nuestro o más pequeños practicamos una lectura más delicada y sensible de las condiciones de cada sitio para hacer visible cosas que se habían vuelto transparentes incluso para los que las vivían. Esto es lo que te da la experiencia de viajar. Nos gustaría hacer el museo más noruego para Munch, que ellos lo hicieran propio de inmediato. Lo suyo sería que casi no contaran con nosotros ni para la inauguración.

Participó en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2012. ¿Como le va la de este año?

En la edición anterior, fuimos invitados por David Chipperfield para exponer nuestro concepto de trabajo en equipo. Este año, participaremos en los pabellos, participamos en los pabellones de Marruecos, por las viviendas de Casablanca, y en el de EEUU. Y hemos participado también en la Fundación Peggy Guggenheim sobre el posible y necesario encuentro entre el ámbito inmobiliario y la arquitectura de autor.

¿Bajará la arquitectura a la tierra?

A corto plazo, cuando se pase el debate sobre si los arquitectos se han portado o no como dioses. Es cierto que las nuevas generaciones lo tienen más claro y son capaces de leer el contexto cultural y económico de una forma menos prejuiciosa.

 

Foto portada: El diario ABC