La figura y obra de Gaudí le plantea más interrogantes que certezas.
Publicado en La Vanguardia el 28 de mayo de 2026 | Sara Sans | Foto: Alex García
Ni fan ni hater . Parece que a Maria Buhigas la figura y obra de Gaudí le plantea más interrogantes que certezas. Ni una sola vez en toda la charla se refiere al arquitecto como “genio” –como hace casi todo el mundo– y no habla de la Sagrada Família hasta que se le pregunta. Su edificio preferido de Gaudí es, “con diferencia”, la Pedrera, aunque nos cita en la puerta de los pabellones Güell, que dibujó cuando estudiaba primer curso de arquitectura.
“La Pedrera es brutal… Cómo resuelve una esquina del Eixample… eso no es fácil”. Destaca la luz del interior, el confort de las viviendas, cómo la estructura permite esas plantas diáfanas y el movimiento que Gaudí imprime en la piel de piedra maciza. Buhigas no viene de vacío. De la relectura de Ignasi de Solà-Morales, se queda con el Gaudí esencial, con su vinculación con los referentes anteriores, en cómo resuelve las estructuras… En esa formación tan técnica y constructiva que siempre ha tenido la Escuela de Arquitectura de Barcelona, de la que Gaudí fue uno de los primeros licenciados.
Sitúa al arquitecto en la explosión de la ciudad industrial, en el inicio de la ciudad moderna, “una invención brutal en la que aún vivimos”. En la Barcelona que se expande fuera de las murallas, en la que llega la electricidad, los coches… “Y salvo el Palau Güell, sus obras responden a esta lógica, a una arquitectura necesaria para una nueva ciudad, nuevas centralidades, edificios monumentales, de servicios, residenciales, con edificios de vecinos y no casas… Gaudí busca su lenguaje propio”.
La última vez que entró en la Sagrada Família fue antes de la pandemia. Se empezaba a construir la torre de Jesús y subió hasta donde el vértigo la dejó. ¿Había que acabarla? “En otros momentos, las basílicas las iban construyendo los maestros de obras… Aquí ya está muy referenciada la autoría del edificio y eso me genera un interrogante”.
Reflexiona sobre lo peligroso que es reescribir desde el presente un pasado para mitificar una cosa que no fue. “La mitificación y la mistificación del personaje me parece siempre peligrosa”. Tiene más interrogantes: “¿Qué significa una Sagrada Família acabada? “La basílica también exhibe las contradicciones de la contemporaneidad… No queremos turistas, pero hacemos el turista, reclamamos derechos laborales pero compramos ropa cosida en condiciones infrahumanas, queremos un mundo sostenible y consumimos como nunca…”. Reconoce que para el consistorio no es prioritario verla finalizada. Habrá que resolver primero las afectaciones en la calle Mallorca por la plaza y la escalinata de la fachada de la Gloria. “Se hará si se dan las condiciones y se respetan los derechos de las personas implicadas”.
Y con todo lo que no dice, Buhigas dice mucho.








