El nuevo vestíbulo, que tendrá unos 380m2, corre a cargo de AMOO Studio (AxA)
Publicada en la Vanguardia el 24 de julio de 2025
El Museu del Disseny se inauguró en diciembre del 2014, dos meses después de que finalizara el derribo del anillo viario de Glòries, ese fósil urbanístico que parecía de los años 60 aun que se levantó para los Juegos de 1992. El DHub, tras caer el donut aéreo, ha pasado una década contemplando obras en la plaza destinada a convertirse en el epicentro metropolitano que soñó Ildefons Cerdà en su mancillado Plan de Ensanche. A un suspiro de entrar en su adolescencia vital, y quién sabe si a modo de compensación por estos 10 años de polvo y ruido, este peculiar edificio se convertirá en el primer equipamiento público de la capital catalana con acceso directo al metro. Nada de cerca o en la esquina: directo. Será una nueva pata del intercambiador de transporte público que en este cruce de barrios y distritos forman el subterráneo, el autobús y el tranvía, además del Bicing y las motos de sharing del entorno.
Si han visitado el DHub, tienen que situarse en el piso inferior. Hay que bajar las escaleras y dar media vuelta. Al fondo hay una pared. Detrás están el metro y el hueco, construido entre el 2022 y el 2023, en el que se alumbrará el nuevo vestíbulo que dará entrada a la línea 1, a la estación de Glòries. Para hacerlo posible, el Ayuntamiento aprobó ayer el proyecto ejecutivo, con lo que ahora solo falta licitar las obras y ejecutarlas. Entre pitos y flautas, y con una inversión algo superior al millón de euros, se empezará a trabajar en enero del 2026 y todo debería estar terminado dentro de un año.
El dibujo del nuevo vestíbulo, que tendrá unos 380m2, corre a cargo de AMOO Studio, que ganó el concurso público convocado por el Museu del Disseny y el FAD. Tendrá en su interior el nuevo bar de la estación y el acceso al DHub estará abierto en el mismo horario de funcionamiento del equipamiento, es decir, entre las 9 y las 21horas (los lunes, a partir de las 15.30 horas). El falso techo volteado será un homenaje a las estaciones más antiguas del metro (cumplen100años este 2025), y unas pantallas ejercerán de antesala de las exposiciones que podrán visitarse al otro lado de la pared.
El proyecto sigue la estela de otras ciudades con acceso directo a un lugar de pública concurrencia desde el subterráneo: el Victoria &Albert Museum de Londres o el Louvre de Paris. Pero más allá de la conexión con el DHub, indicó la teniente de alcalde de Urbanismo y presidenta de TMB, Laia Bonet, el proyecto también acercará más el metro a los vecinos del barrio del Parc i la Llacuna del Poble Nou. Otros equipamientos públicos o privados podrían disponer de una entrada similar, como el Camp Nou para los días de partido o la Sagrada Família. Pero no, no está previsto por ahora. El primero tiene en obras una estación de la L9, pero a una distancia prudencial, y el segundo tiene una boca de metro pegada al templo y nada más.
Más allá de los lógicos accesos directos al metro desde la estación de Sants o desde las dos terminales de pasajeros del aeropuerto, lo más parecido a lo que se estrenará dentro de un año puede verse en dos hospitales. Por un lado, Sant Pau, con la L4 que brinda un itinerario exterior que, sin pasar por la calle, conecta con una de las entradas. Por el otro, Bellvitge, con una salida de la L1 al parking.
La inauguración está prevista para el verano del 2026, coincidiendo con la capitalidad mundial de la arquitectura y el congreso de la Unión Internacional de Arquitectos que se celebrará en Barcelona y tendrá el DHub como una de sus sedes. Todo bien, pero hay un inconveniente: el vestíbulo no será accesible para personas en silla de ruedas o con problemas de movilidad. La estación dispone de ascensor, pero está situado al otro lado de los andenes, con salida a la zona de Encants. Por ahora, todo no puede ser.








